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Por Rodrigo Pérez – Psicólogo Laboral
de Asimet.
Este artículo trata acerca de qué son
las actitudes y su importancia en nuestra vida cotidiana.
Las actitudes, desde un punto de vista
psicológico, se expresan y se hacen tangibles a nuestros
sentidos en tres dimensiones: a nivel conductual, a nivel
ideativo y a nivel emocional.
A nivel conductual una actitud se expresa
cuando vemos, por ejemplo, una cajera comportándose amablemente
con un cliente. Pero esta amabilidad también tiene su
expresión a nivel ideativo, que es el pensamiento que en ese
momento la cajera tiene cuando se dice a sí misma"…es
importante que seas amable con esta persona…".
Y, por último, la amabilidad como actitud se
expresa también a nivel emocional, es decir, la cajera no sólo
lo piensa y actúa, sino que ¡¡¡también lo siente!!! (en
esta historia).
Las actitudes constituyen una guía
conductual, sintetizada, que resume la manera de comportarnos en
una situación determinada. Nos permiten tratar con la realidad
y reducir la incertidumbre que nos separa de ella. Por tanto, si
hay algo aferrado a nuestro ser son nuestras actitudes,
conocerlas resulta esencial en todo camino de mejora personal y
profesional.
Actitudes positivas y negativas
Las actitudes pueden resultar positivas o
negativas, según faciliten u obstruyan la manera que la persona
tiene de afrontar su realidad en cada momento de su vida. Así
una actitud positiva al enfrentar una nueva tarea en el trabajo
y de dificultad mayor, sería por ejemplo el considerarla una
oportunidad de desarrollo laboral, de ser más especialista en
lo que hace, de demostrar que aprende en poco tiempo y lo hace
bien, un reto a las propias capacidades etc.
Mientras una actitud negativa al enfrentar la
misma nueva tarea, en otra persona puede quedar reflejada en la
auto- reflexión "¿¡más trabajo!? Esto no me
gusta", o "se están aprovechando de mi buena
voluntad".
De modo que las actitudes son la disposición
con que afrontamos la realidad en todo momento, pudiendo siempre
elegir qué tipo de actitud adoptaremos ante tal o cual evento.
Entonces, aquí quiero decir que desde la perspectiva de las
actitudes, estas importan más que la situación en particular,
debido a que van a determinar de manera significativa los
resultados que vamos a tener en esa situación.
Por supuesto que los buenos resultados no se
logran sólo con buenas actitudes, hay allí conocimientos,
habilidades, experiencia acumulada, entre otros factores. Pero
si no está la actitud adecuada, y más bien esta tiene
características adversas, es muy difícil que las personas
logren trabajar juntas hacia mejores soluciones, y menos poder
disfrutar los éxitos alcanzados.
¿Por qué? Porque las actitudes marcan
pautas de comportamiento no sólo individual, sino que grupal.
Una actitud negativa como un virus "infecta" a los que
están alrededor en el sentido de que son altamente imitables.
Afortunadamente, las actitudes positivas también son
"virulentas", en el sentido que también son imitables
por todos nosotros.
Las personas como los equipos de trabajo
necesitan encontrar la actitud adecuada para alcanzar sus
objetivos y metas, como también identificar aquellas que los
alejan de sus propósitos. Jack Welch, ex CEO de General
Electric y líder entre los gurúes de la administración
moderna de empresas, sostiene que una actitud negativa a través
del tiempo va deteriorando la confianza que se ha construido
entre las personas que conforman el equipo humano de una
empresa, de modo que esta confianza se va debilitando hasta
desaparecer junto con el equipo, y por tanto, la capacidad que
el equipo tenía para alcanzar resultados de excelencia o
superiores, también se ve severamente dañada. Entonces, las
actitudes afectan los resultados de una empresa, y como no, de
la gestión personal más allá del trabajo.
Bajo esta perspectiva, todos estamos llamados
a reconocer y advertir con qué actitudes andamos por el mundo,
y qué consecuencias están trayendo sobre nuestras vidas y las
de los demás.
Actitudes que dan sentido a nuestra vida: Víctor Frankl
Víktor E. Frankl, psiquiatra vienés
sobreviviente de los campos de concentración de la SGM, cuenta
en "El hombre en busca de sentido" las peripecias de
un colectivo de judíos prisioneros en campos de exterminio
nazi, liderados por el propio Frankl, que cada día buscaban (y
encontraban) motivos para seguir vivos y mantener la esperanza.
Frankl continuó investigando sobre las actitudes positivas como
medio de supervivencia y acuñó el término logoterapia, un
método terapéutico que utiliza como elemento de curación la
capacidad que todo individuo tiene para pensar, hablar y
hablarse a sí mismo, en positivo. La clave es restringir los
pensamientos negativos y fomentar la fe en nosotros mismos,
buscando en cada momento la respuesta más conveniente a
nuestros problemas. No se trata de negar las dificultades, sino
de trasmitirnos consignas que nos ayuden a superarlos. Por
ejemplo, Frankl a pesar de ver cómo todos los días morían sus
compañeros en manos de los nazis y otros preferían suicidarse,
se imaginaba a sí mismo ya liberado del campo de
concentración, dando cátedra en una universidad acerca de la
psicología del prisionero de guerra. Esto le ayudaba a
encontrar un sentido a su vida y a las adversas circunstancias
que estaba enfrentando, como también le permitió ayudar a
otros prisioneros a abandonar la idea del suicidio, abrigando la
esperanza que saldrían de allí con vida y se volverían a
encontrar con sus familiares. Frankl consideraba fundamental que
sus compañeros de prisión comprendieran la diferencia entre
esperar la muerte resignados y el abrigar la esperanza de un
futuro auspicioso.
Las actitudes en condiciones extremas de supervivencia:
Sir Ernest Shackleton
Sir Shackleton en 1914 junto a 28 hombres en
el Endurance, se propone atravesar la antártica, sin embargo la
nave queda atrapada entre los hielos polares, y luego que esta
queda destruida deben abandonarla. Liderados por Shackleton,
cazan focas y pingüinos disputándoselas peligrosamente a las
Orcas, pero lo que tuvo un impacto significativo sobre el futuro
de todos esos hombres, fue que sobre los témpanos de hielo
organizan competencias deportivas, celebran cumpleaños, leen la
Enciclopedia Británica, y se las arreglan para tener todos los
días actividades que les ayuden a mantener la moral arriba.
Finalmente, Shakleton logra encontrar ayuda, son rescatados por
la nave Chilena Yelcho y vuelven a casa todos sanos y salvos.
Shackleton no había perdido ni un solo
hombre en los tres años que duró su expedición. La aventura
de Shackleton, es posiblemente la más importante de cuantas se
han vivido en los Polos, y aunque no aportó ningún beneficio
material, ni ningún avance científico, a excepción de la
experiencia personal de los protagonistas, la supervivencia de
todos los participantes supone en si misma un triunfo, una
victoria del hombre sobre las condiciones naturales más
adversas basándose en un elemento fundamental: el manejo todo
el tiempo de la actitud en la tripulación.
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Conclusión
Tanto
las experiencias relatadas por Frankl como por
Shackleton, nos enseñan la importancia que las
actitudes tienen en el manejo de las situaciones más
difíciles que las personas pueden enfrentar en sus
vidas. Y cómo estas también serán determinantes en
los resultados posibles a los que podremos llegar. |
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