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Casi un tercio de los
trabajadores hospitalizados por accidentes del
trabajo ha consumido algún tipo de droga en las
48 horas previas. Implementar programas de
prevención del consumo en el trabajo es una
inversión que genera buenos dividendos, tanto
para los empleados como para la propia
organización.
Pese a que muchas empresas
chilenas tienen extintores de incendio y seguros
contra eventuales catástrofes, muy pocas cuentan
con un programa de prevención de drogas. El
problema es que "la droga también puede
convertirse en un gran siniestro para una
empresa".
Con esta advertencia el psiquiatra Rolando
Chandía, consultor internacional en adicciones y
miembro de la Sociedad Mundial de Psiquiatría,
sensibiliza a los gerentes de empresas respecto a
la necesidad de implementar políticas antidrogas.
Según los resultados de los tres últimos
estudios del Consejo Nacional para el Control de
Estupefacientes (Conace), 17 de cada cien personas
que trabajan han consumido algún tipo de droga.
"Las empresas todavía están preocupadas de
su producción y de la competencia, pero no se dan
cuenta de que los trabajadores que consumen droga,
dependiendo del nivel de su adicción, rinden
hasta 70% menos", precisa el doctor Chandía.
A esto se suma que hay mayores probabilidades de
causar y sufrir accidentes que demanden
hospitalización y tratamientos.
A la luz de los antecedentes que recoge en su
consulta, Chandía precisa que en estos dos
últimos años hay dos nuevas realidades en las
empresas: los traficantes actúan tanto al
interior de éstas como en su entorno.
"Tengo la idea de que sabemos lo que nos
está pasando y hemos focalizado nuestras acciones
en educación en colegios y comunas. Pero hemos
dejado sin ningún tipo de intervención al grupo
más vulnerable y afectado, que es el del ámbito
laboral", advierte el psiquiatra.
En 1998, en el Hospital del Trabajador decidió
someter a pruebas de doping a todos los
trabajadores que fueron internados, es decir, uno
de cada diez accidentados. Los resultados
demostraron que el 30% de los varones y el 20% de
las mujeres dio positivo en los exámenes, tanto
por consumo de drogas legales como ilegales.
"Las drogas todavía tienen efectos en la
conducta de la persona 24 a 48 horas después de
haberlas consumido", precisa el doctor
Chandía. El problema no es menor si se considera
que el país pierde seis mil millones de dólares
al año como consecuencia de accidentes del
trabajo asociados al consumo de estupefacientes.
De hecho, el psiquiatra precisa que muchos y
conocidos accidentes laborales en el país han
ocurrido a causa de personas que han estado bajo
el efecto de drogas, legales e ilegales,
situación que ha permanecido oculta para poder
cobrar las indemnizaciones por catástrofes.
A través de los años, el doctor Chandía ha
creado nomenclaturas que facilitan la
identificación del problema. Así, por ejemplo,
los principales problemas del adicto asociados al
ámbito laboral se relacionan con las cuatro
"C": calidad, cantidad (productividad),
competitividad y clima laboral. En tanto que los
indicadores habituales de la presencia de un
problema de consumo son las cuatro "A":
ausentismo, atrasos, accidentes y adicción.
Los adictos no van a pedir ayuda. Por eso, una
persona en esa categoría, que trabaja en una
empresa en donde el tema no se reconoce ni tiene
planes para abordarlo, seguirá con su problema en
secreto.
De allí la importancia de generar políticas de
prevención y las condiciones necesarias para
afrontar el tema al interior de las empresas.
"Ningún adicto va a pedir ayuda si no hay un
programa que genere el clima propicio para
hacerlo", precisa Chandía.
De lo contrario, advierte el profesional, el
destino para todo adicto está bajo la ley de las
cuatro "C": cesantía, clínica, cárcel
y cementerio...
La importancia de una Política Antidrogas
Tan prácticos y exactos son los estadounidenses,
que han logrado establecer que por cada dólar
invertido en prevención, retornan tres en
productividad.
Para el psiquiatra Rolando Chandía, un buen
programa de prevención de adicciones en la
empresa debe seguir seis pasos, que se sintetizan
bajo el acróstico PAISES: una política escrita,
asistencia y ayuda al trabajador y su familia,
identificación y detección de drogas, la
sensibilización de todos los niveles de la
organización y el entrenamiento de supervisores
capaces de detectar el problema.
"El punto más importante es la capacitación
de supervisores, una tendencia que se está dando
en las grandes empresas chilenas", precisa el
especialista.
La idea es entrenar a personas capaces de
reconocer señales visibles de adicción a través
del comportamiento y el rendimiento laboral.
Además, se les entregan las herramientas
necesarias para que sepa cómo afrontar el tema,
conversarlo con el afectado y sus superiores, y
ofrecerle el tratamiento más indicado. Más tarde
se encargará de hacer un seguimiento para ver
cómo evoluciona el empleado.
Fuente: Cristián M. González S., El Mercurio,
domingo 19 de agosto de 2001.
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