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 El
conocimiento administrativo es hoy en día un recurso
invaluable. La exigencia social y organizacional de una
administración eficiente, se plantea como el gran reto del
próximo siglo, no sólo por razones de competitividad, sino y
sobre todo por motivos de sobrevivencia y de desarrollo con
equilibrio. Mientras se pone en tela de juicio la validez y
oportunidad de la administración clásica, la administración
actual parece alejarse de los principios
científico-racionalistas y patrones burocrático-normativos que
hasta hace poco constituían el soporte de las organizaciones
exitosas.
La visión más clara - o por lo menos más
evidente - acerca del futuro, es que la incertidumbre, la
complejidad y el dinamismo serán condiciones permanentes para
la dirección de las organizaciones. El reto que enfrenta la
ciencia de la administración consiste en forjar un tipo de
gerencia acorde a las necesidades organizacionales del mañana,
esto es, el conocimiento teórico que debe construir los
andamiajes necesarios y suficientes para explicar e intelegir la
realidad; y así, en el terreno de la praxis, sirva para reducir
la incertidumbre asociada a la toma de decisiones, consolidando
de esta forma acciones organizacionales que conduzcan al éxito
de las organizaciones.
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Se trata de encarar el problema de la
gestión empresarial desde una nueva perspectiva y de un
renovado perfil gerencial, en el cual el liderazgo aparece
como la arista principal, y cuyas condiciones lo obligan a
ser proactivo y no reactivo, imaginativo y creativo más
que pragmático, y sobre todo, tener una visión
holística sustentada en la ética. |
Se ha dicho que el Management (Viedna,1992;
Hickman,1992) ha evolucionado sobre un camino de búsqueda de
principios que en su momento han hecho efectiva la dirección de
las empresas. En ese camino se han dado diversos enfoques, se
han hecho diversas contribuciones y se han delineado diversos
perfiles ejecutivos, de corte normativo, cuantitativo,
conductista, sistémico, etc., todos ellos muy racionalistas.
Actualmente, parece ser el empirismo la
corriente administrativa más prolífica. Sobresalen - desde
esta óptica - los estudios sobre empresas exitosas que en
situaciones críticas y adversas han logrado no sólo sobrevivir
sino además crecer. En gran parte de estas investigaciones, la
organización se desarrolla a partir de las vivencias de sus
gerentes y directivos principales, más que del análisis
racionalista de la información disponible sobre sus niveles de
productividad, rentabilidad, posicionamiento en el mercado, etc.
Hombres y mujeres de este tipo llegan a ser leyendas en sus
organizaciones y en algunos casos su fama no tiene fronteras.
Seguramente, se podría hacer una larga lista de obras de esta
naturaleza, en donde la evidencia del éxito es la mejor carta
de presentación.
En este trabajo se parte de la premisa de que
la búsqueda de una nueva gerencia, además de sustentarse en
técnicas gerenciales complejas, debe hacerlo en una dirección
supratécnica, es decir, en la formación de un sujeto o sujetos
con habilidades creativas, de comunicación, de interrelación,
identificado con los valores propios de la modernidad
(competitividad, innovación, excelencia), con una gran visión
y sobre todo con un propio y auténtico estilo de liderazgo. No
obstante, caracterizar y establecer un nuevo estilo de
gerenciar, pasa por la recuperación de los conocimientos
administrativos pasados y presentes a la luz de un nuevo y
amplio marco de referencia que dé respuestas a los problemas
principales de las organizaciones modernas, y cuya pieza
principal es, hoy más que nunca, ese personaje organizacional
que cuenta con su propia filosofía y perspectiva del
desempeño: un gerente "gurú".
El actual escenario empresarial
Sobre la escena empresaria actual, numerosos
investigadores convergen en la hipótesis de que las
organizaciones empresariales de hoy han llegado a una
encrucijada importante, sin embargo, sus orientaciones son
diversas y perciben sólo cambios aislados
"desde-hacia", sin llegar a poder elaborar una
perspectiva global que esclarezca este fenómeno y sobre todo,
que sea útil para la acción gerencial.
Nuestra acostumbrada forma de pensar con base
en dos opciones: capitalismo vs. socialismo, occidente vs.
oriente, teoría vs. práctica, ganar vs. perder, lo físico vs.
lo espiritual, lo urgente vs. lo importante, etc., parece no ser
suficiente a la hora de comprender los fenómenos sociales.
Es necesario un cambio de pensamiento, tener
una visión de la vida como un todo integral, complejo y
multipolar. De alguna manera ello ha de implicar partir de un
nuevo paradigma humano, readecuando los valores básicos de la
sociedad y elaborando nuevas propuestas para la interpretación
de la realidad.
Se trata entonces de reemplazar las
dicotomías "desde-hacia", por un enfoque como el de
"combinado con" a partir del cual se pudiese dar una
transformación total de las organizaciones, pero lo más
importante de ello es que para tal proceso se requiere de
"una mano sincronizadora" y esa mano se llama
liderazgo gerencial.
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"Creemos que esa transformación
depende de sumar a la mano invisible del mercado (Adam
Smith) no sólo la mano visible de la gerencia (Alfred
Chandler), sino también la mano sincronizadora del
liderazgo". |
Se trata de consumar una transformación
organizacional y pasar a una nueva etapa de desarrollo, por
ello, los gerentes deben aprender a vivir y a manejar la
complejidad, transformando las paradojas en ventajas. En la
gerencia contemporánea abundan las contradicciones y ellas
tienden a confundirnos toda vez que intentamos aplicarles
esquemas de decisión del tipo "o esto o lo otro" o
"desde-hacia". No obstante, se trata de que el
liderazgo gerencial logre combinar los elementos aparentemente
contradictorios y con ello pueda lograr resultados
organizacionales más comprensibles. Un ejemplo muy ilustrativo
es, la paradoja que viven las grandes corporaciones de que si
bien el tamaño otorga poder, también puede llegar a refrenar
el espíritu empresario e innovador.
Estas reflexiones sólo pueden partir de un
contexto gerencial caracterizado por los siguientes fenómenos:
-
La globalización de los negocios, que
exige una comercialización a escala mundial y estrategias
empresarias flexibles, en un mundo de heterogeneidad y
multi-especialización crecientes.
-
La conformación de alianzas
gubernamentales-empresarias.
-
La colaboración y coordinación
competitiva entre empresas, sin llegar a comprometer la
libre empresa (Alianzas estratégicas).
-
Las relaciones innovadoras entre el
inversor y la empresa que reduzcan las manipulaciones
financieras de corto plazo y fortalezcan y den seguridad a
los mercados tanto financieros como de bienes y servicios.
-
El liderazgo ético y social, responsable
de generar un nivel más elevado de valores y prácticas
empresarias.
-
Los nuevos ambientes organizacionales
dinámicos (e hiperturbulentos).
-
Las subculturas integradoras, que se
constituyen en la base del éxito de las organizaciones.
-
Los procesos de
regulación-desregulación, que implican el enfrentamiento y
adecuación de códigos y prácticas legales distintos entre
los países del orbe.
En este marco, las organizaciones exitosas
sólo podrán ser aquellas en las que sus ejecutivos y gerentes
logren entrelazar las diversas lecciones y aportaciones del know
how administrativo. Se trata de adoptar una nueva forma de
pensamiento que pueda gobernar todas sus decisiones y esfuerzos
en la resolución de problemas en distintos niveles, desde los
globales hasta los particulares.
Frente a esta panorámica, la transformación
organizacional (el gran reto actual) requiere también de una
nueva teoría: "la gerencia de complejidad", al igual
que el concepto de liderazgo ha sido el complemento de la
antigua noción del management (los líderes hacen algo más que
administrar). La gerencia eficaz de la complejidad puede ser el
complemento ideal del liderazgo (los gerentes de complejidad
hacen algo más que liderar y administrar).
Desarrollo del Know-How en Administración
En el cuadro 1, se exponen las preocupaciones
gerenciales que a lo largo de la historia del management se han
identificado y que en la actualidad persisten y persistirán,
porque son inherentes al desarrollo de las organizaciones,
aunque ahora bajo el nuevo signo de la modernidad: la
turbulencia.
Etapas del Conocimiento Administrativo
|
Periodo |
Inquietudes de
los Ejecutivos |
Respuesta
Organizacional |
|
1910-1935 |
Preocupaciones en torno al buen
funcionamiento de la organización con unidades múltiples
y jerarquía gerencial |
Refinar, potenciar y perfeccionar la
estructura organizacional, en la búsqueda de la
eficiencia |
|
1935-1955 |
Maximizar la producción, el resultado y
la eficiencia de las operaciones |
Refuerzo de la productividad a partir del
reconocimiento del grupo como un sistema de colaboración |
|
1955-1970 |
Mayor control gerencial sobre todas las
variables empresariales |
Diseño de sistemas de información |
|
1970-1980 |
Posicionamiento competitivo exitoso en el
mercado |
Planeamiento de la estrategia y
reconocimiento del impacto contextual |
|
1980-1985 |
Desempeño y ejecución superiores, para
lograr la excelencia a través del mejoramiento de la
calidad |
Identificación y desarrollo de una
cultura en las organizaciones que permita la
identificación de los valores individuales con los de la
organización |
|
1980-1990 |
Adaptación al aumento y a la aceleración
del cambio |
Innovación gerencial |
|
1990- |
Renovación que involucre sincronizar las
responsabilidades y prácticas gerenciales, aparentemente
conflictivas |
Liderazgo de sincronicidad, surgimiento
del empowerment y las redes de trabajo en la
"supercarretera" de la información |
En la primera etapa de la historia del
management, los gerentes daban un trato racional, científico y
cuantitativo a sus acciones. Así, aprovechando los
conocimientos sobre estructura organizacional, la jerarquía
administrativa, el análisis cuantitativo, la eficiencia
operacional y el control gerencial, la administración de las
empresas norteamericanas (orientada hacia el mercado siguiendo
la ley de Say "Toda oferta crea su propia demanda")
logró grandes márgenes de utilidad y una ventaja competitiva
durante casi seis décadas.
No obstante, para los años setenta, la gran
capacidad productiva y las ventajas competitivas comenzaron a
generalizarse entre los competidores nacionales e
internacionales. Disminuyeron las ventajas tecnológicas de
ciertos procesos, sistemas y productos abriendo paso
simultáneamente a las innovaciones. Con esta disminución,
también se diluyeron las estructuras gerenciales y los sistemas
de control sofisticados que caracterizaban distintivamente a la
empresa exitosa. Asimismo, los niveles de servicio y calidad
mejoraron paralelamente en tantas industrias que dejaron de
ejercer el poder de superioridad que alguna vez tuvieron sus
empresas. Se advirtió entonces, la necesidad de construir otra
clase de ventajas y éstas habrían de ubicarse más bien en la
dimensión del capital humano.
Con
estos hechos, se abre paso a un tipo gerencia cualitativa y
humanística, en donde la estrategia, la cultura y la
innovación serán los elementos sustanciales. Si bien al
principio la gerencia enfocó el planeamiento estratégico desde
una óptica racional-científica, a medida que se fue
generalizando su uso, el énfasis se orientó cada vez más
hacia las cuestiones humanísticas de su instrumentación.
Porque una organización no sólo requería de una buena
estrategia, sino de las personas y las habilidades adecuadas
para instrumentarla, se requería una cultura organizacional.
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Así, desde la época de los ochenta,
el continuo cambio acelerado de las condiciones
ambientales, plantea la necesidad de institucionalizar la
innovación en las organizaciones y la flexibilización de
sus estructuras. |
En el escenario actual de los negocios, la
complejidad, el cambio acelerado y la inestabilidad del medio
ambiente, son una constante y las variables del éxito son
múltiples y de diversa índole: la estructura, la
productividad, la estrategia, la cultura y la innovación,
además de otras variables como las macroeconómicas y las
políticas.
Hoy se demanda, más que una gerencia, un
liderazgo que coordine constantemente todas las variables del
éxito. No hemos olvidado que en los estudios sobre cultura
organizacional e innovación, ya se había resaltado la
necesidad de contar con perfiles gerenciales que rebasaran la
gestión racional y científica de las estructuras, la
productividad y los sistemas. Se vislumbraba - desde entonces -
que liderazgo y gerencia podían ser parámetros distintos de la
acción empresaria.
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