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La dinámica del liderazgo ha permanecido
como un acertijo. Aún sabemos poco acerca de lo que forma a un
buen líder. En el presente artículo, se analiza el "mundo
interior" de los líderes, su personalidad y su estilo,
vinculados a su conducta y empleo, a través de una perspectiva
clínica y psicoanalítica, que enfatiza la personalidad
narcisista como eje fundamental de la búsqueda de posición,
influencia y autoridad.
La disposición narcisista
En algunas investigaciones sobre líderes,
encontramos que un componente importante de su orientación
directiva es la cualidad y la intensidad de su desarrollo
narcisista. Si hay una constelación de la personalidad en la cual
los líderes tiendan a gravitar, no es otra que la narcisista.
Freud, en su estudio de la relación entre los líderes y sus
seguidores, confirmó este planteamiento, al señalar que "el
líder necesita amor a sí mismo, no únicamente puede ser de
naturaleza dominante, absolutamente narcisista, confiado de sí e
independiente".
El interés de este artículo es explorar las
relaciones entre narcisismo y liderazgo, un vínculo reconocido
por Kernberg y Kohut quienes han realizado las revisiones más
importantes relacionadas con el narcisismo. Por ejemplo, Kernber
establece: "Porque las personalidades narcisistas están
estimuladas a menudo por intensas necesidades hacia el poder y el
prestigio para asumir posiciones de autoridad y liderazgo, los
individuos con tales características se encuentran frecuentemente
mejor al llegar a posiciones de liderazgo". Kohut concibe a
los líderes como objeto de identificación, menciona que
"ciertos tipos de personalidades fijadas narcisísticamente
con su aparente confianza absoluta y asertividad se prestan ellas
mismas específicamente para este rol".
El narcisismo es la fuerza motriz detrás del
deseo para obtener una posición de liderazgo. Quizá los
individuos distinguidos con fuerte personalidad narcisista, están
más dispuestos a comprometerse en arduos procesos para ganar una
posición de poder.
Síntomas del narcisismo
Los síntomas más extremos de este estado del
desarrollo y estas defensas, son resumidas por la Asociación
Americana de Psiquiatría, que enumera los siguientes criterios de
diagnóstico para los desórdenes de la personalidad narcisista:
-
Sensación de grandiosidad o de especial
importancia del Yo, por ejemplo, la exageración de los logros
y las capacidades, enfocadas a cuestiones de naturaleza
extraordinaria.
-
Fantasías de preocupación, fortuna
ilimitada, poder, esplendor, belleza o amor ideal.
-
Exhibicionismo: la persona requiere de
constante atención y admiración.
-
Indiferencia o marcados sentimientos de
coraje, inferioridad, vergüenza, humillación, o vacuidad
como respuesta a la crítica, la indiferencia de otros o la
derrota.
-
Al menos dos, de las siguientes
características de alteración en las relaciones
interpersonales:
-
Autorización. Espera de favores
especiales, sin asumir responsabilidades recíprocas, por
ejemplo, sorprenderse, encolerizarse, porque la gente no
hace lo que uno espera.
-
Abuso interpersonal. Tomando ventaja de
otros para satisfacer los deseos propios o para
engrandecerse, sin considerar la integridad personal y el
derecho de los otros.
-
Las relaciones que característicamente
alternan entre los extremos de sobreidealización y
devaluación.
-
Carece de empatía. Incapacidad para
reconocer lo que otros sienten, por ejemplo, uno puede ser
incapaz de apreciar la aflicción de alguien que está
seriamente enfermo.
Etiología de la personalidad narcisista y
su manifestación en el funcionamiento organizacional
Procedemos a discutir tres tipos de
orientaciones narcisistas, comenzando con la más perniciosa o
patológica y continuamos hacia la más adaptada o funcional; las
llamamos: Reactiva, Personalidad Engañosa y Constructiva.
Narcisismo Reactivo: Puede ser un jefe
extremadamente demandante, su imponencia y exhibicionismo causan
que gravite en dirección a los subordinados que son aduladores.
Los argumentos de otros son ignorados si llevan la contraria a las
ideas del patrón. Desea subordinados que sólo aparezcan para
él, los demás son "expulsados". Un fuerte rasgo
maquiavélico atraviesa estas situaciones.
El líder cuida a sus subalternos de otros
líderes dañinos y explotadores, persiguiendo su propio provecho.
Los seguidores desempeñan un papel político sencillamente para
sobrevivir. El líder reactivo sobrepasa a todos los otros
tipos en cuanto a su escasez de empatía. Ignora completamente las
necesidades de los subordinados y aparece como su semejante,
reservando su atención a los asuntos que le conciernen a él
exclusivamente.
El líder reactivo presenta características
disfuncionales al tomar decisiones importantes para su
organización. Tiende a examinar o analizar muy poco el medio
interno y externo antes de tomar decisiones. El líder reactivo
siente que puede manejar toda situación en su medio, a tal grado
que no necesita estudiarla en profundidad.
Narcisismo de Autoengaño: Como
líderes, los ejecutivos de personalidad engañosa son mucho más
accesibles que su contraparte, el líder reactivo. Ellos se
interesan más por sus subordinados, son más dados a escuchar la
opinión de otros. No obstante, también muestran
hipersensibilidad a la crítica, extrema inseguridad, y una fuerte
necesidad de ser amados. Son más tolerantes con el disentimiento
de opiniones y pueden reaccionar simpáticamente cuando son
expresadas. Sin embargo, tienden a sentir que son menos eficaces
ante las críticas, por lo que al evitarlas tienden a promover
subordinados flojos a expensas de él. Además, expresará a
menudo interés por las preocupaciones de sus subordinados, esto
se exteriorizará por un deseo de parecer simpático, más que por
un genuino interés. Él querrá hacer las cosas correctamente
pero no sentirá mucho entusiasmo en torno a éstas.
Tomando decisiones estratégicas el líder narcisista
de autoengaño presenta un grado de ansiedad de desempeño. El
quiere hacer el mejor trabajo y posiblemente pueda hacerlo, así
asegurará ser admirado y respetado, y se preocupará por sus
habilidades para ello. Por lo que tenderá a ser más conservador
que el ejecutivo reactivo. Estudia totalmente la situación y
solicita opinión a otros. La toma de decisiones es convenida en
respuesta a cambios de varios tipos, completamente en contraste al
estilo pernicioso del líder reactivo. La orientación del líder de
autoengaño es de naturaleza transaccional.
Narcisismo Constructivo. Estos
líderes no sienten las mismas necesidades de falsear la realidad
para negociar con las frustraciones de la vida. Ni están
predispuestos a la ansiedad. En realidad, generan un sentimiento
de vitalidad positiva derivada de la confianza en su valor
personal. Ellos internalizaron objetos generosos y estables, que
los sostienen al enfrentarse a las adversidades de la vida. Están
dispuestos a expresar sus privaciones y a sostener sus acciones
independientemente de las reacciones de otros. Cuando son
defraudados, no actúan mostrando resentimiento, sino que son
hábiles para (obligarse en) reparar acciones. Esto es, ellos
tienen la paciencia para esperar, buscar el momento en que sus
destrezas sean requeridas. La audacia al actuar, la introspección
y la reflexión son sus cualidades.
Si bien los líderes constructivos gozan siendo
admirados, tienden a la apreciación realista de sus habilidades y
limitaciones. Su actitud es la de dar y recibir y reconocen la
competencia de otros. Son asociables y poco cooperativos, esta
actitud puede causar quejas en sus subordinados. Algunas veces,
carecen de verdadera empatía y pueden ser propensos a usar a
otros como meros instrumentos para realizar sus propios proyectos.
Tienen la habilidad para inspirar a otros y crear una causa
común, con lo cual trascienden los propios intereses,
insignificantes. Su directividad interior, sin embargo, puede
reflejar también frivolidad, arrogancia, o recia insensibilidad a
las necesidades de otros. En resumen, catalogado como "el
bueno de la compañía" o "el auxiliador de los
trabajadores", puede generar reciprocidad en las relaciones
interpersonales en la conformación de un equipo. Su independencia
puede promover creatividad y visión necesaria para comunicar
energía en los subordinados, empleando su perseverancia. Su
flexibilidad, les permite hacer una buena gestión de análisis,
examen del medio y de consulta antes de tomar decisiones
estratégicas de consecuencias remotas. Pero también es incapaz
de manejar, con prontitud, situaciones más rutinarias dando
quehacer a los subordinados. Tienden también a evitar extremas
determinaciones y conservadurismo, operando mejor en los rangos
medios.
Conclusiones
Los autores de este estudio, si bien reconocen
que el narcisismo se presenta en cada uno de nosotros, afirman que
la conducta directiva tiene una dosis de narcisismo, que puede ser
normal y conducir al éxito o al cumplimiento de objetivos o puede
perjudicar la toma de decisiones en una organización deteriorando
así, las relaciones interpersonales en su interior e impidiendo
el cumplimiento de los objetivos empresariales, desviando a su vez
las tareas de sus subordinados al cumplimiento de deseos
personales.
Fuente: www-mex.uam.mx Revista Gestión y
Estrategia.
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