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por Rodrigo Pérez Pincheira, Psicólogo
de Asimet
A menudo me encuentro con amigos, conocidos y
personas en búsqueda de orientación, que revelan estar
profundamente equivocados respecto a los test psicológicos que
se utilizan en procesos de evaluación y selección de personal.
Curiosamente, a mayor nivel educativo más grande son las ideas
falsas que manejan.
No pocas veces, me he encontrado con que
estos mitos son difundidos en sitios web dirigidos a
profesionales que buscan posiciones gerenciales, con magíster y
estudios de post grado en general, que por el sólo hecho de
estar en un sitio web adquieren para ellos el status de certeza
y veracidad. Este fenómeno es análogo con el ciudadano incauto
que por el sólo hecho de leer una información en prensa pasa a
constituir parte de las "verdades" que este maneja y
luego difunde entre sus cercanos.
Algunos ejemplos, en el test de Rorschach no
hay que ver insectos, en el test de colores de Max Lüscher no
hay que escoger colores fuertes como el rojo, los cuestionarios
de personalidad tienen una forma correcta de responderlos y otra
que no lo es. Y así, llevando a las personas a creer que todo
esto finalmente es muy subjetivo y que los psicólogos laborales
se dejan llevar por ciertas respuestas claves tanto en los test,
como en la entrevista.
En esta última, he escuchado ideas como que
aceptar o no un café durante esta puede ser decisivo, hacer
preguntas sobre las condiciones laborales del trabajo puede
resultar fatal, y a veces con sólo mirar al candidato se puede
advertir que este está "loco".
En otras ocasiones, las ideas erradas
provienen directamente de jefes de personal, de RR.HH., de
dueños de empresas, del cliente que contrata este servicio para
lograr un proceso más objetivo e imparcial en la evaluación de
los postulantes. Por ejemplo, es errado considerar que la
evaluación psicológica puede advertir aquellos candidatos que
se quedarán definitivamente en la empresa y aquellos que se
irán, o definir perfiles del candidato ideal que constituyen
verdaderos "superman", imposibles de hallar en la
especie humana.
Por último, otra fuente de error la
constituyen los mismos colegas psicólogos, generalmente
provenientes del área clínica, que aplican la misma
metodología usada para el diagnóstico clínico infantil, en la
evaluación de adultos que postulan a trabajos de alta
responsabilidad e impacto sobre las demás personas. En un caso
extremo de este tipo que me tocó conocer, el postulante
recibía instrucciones por e-mail en su hogar y debía hacer un
dibujo, el que luego debía escanear y enviar por e-mail al
profesional a cargo del proceso de evaluación ¿a qué
conclusiones se puede llegar con este tipo de "datos"?
Bueno, todo lo referido y otras ideas
relacionadas están bastante alejadas de la realidad y de las
ciencias psicológicas aplicadas al mundo del trabajo. Vamos por
parte, respecto a las respuestas a los test psicológicos,
éstas se valoran dentro de un conjunto global y no por una
respuesta en particular. Las respuestas son comparadas con
normas estadísticas que usualmente se han construido con base
en comparación de grupos independientes pertenecientes a la
cultura local, por ejemplo, se comparan las respuestas de grupos
de sujetos con éxito y sin éxito en funciones gerenciales,
grupos por edad, grupos por nivel profesional, etc.
Detrás de cada prueba hay un largo proceso
de validación del instrumento de medición, en donde concurre
obtención de datos en muestras poblacionales de interés, mucha
investigación, publicaciones, comparación de resultados en
distintas culturas, discusión y difusión en congresos
especializados.
Un proceso de evaluación profesional y bien
conducido considerará premisas aprendidas desde el primer año
de formación en la escuela de psicología, cual es evitar hacer
lo mismo que dicta el sentido común, en términos de dejarse
llevar por primeras impresiones, tomar el todo a partir de una
sola parte, un solo rasgo, gesto o conducta mostrada por la
persona. Evitar llegar a conclusiones intuitivas, sino más bien
buscar llegar a una descripción de la persona basándose en
datos, en unidades de análisis comparables con estándares
creados a partir de investigación seria.
Habitualmente aconsejo a las personas que
preguntan claves para responder un test y así asegurar su
éxito en la evaluación, que primero se pregunten por qué
quieren hacer "trampa", por qué quieren vulnerar el
procedimiento, para luego señalar que manipular los test es
inconveniente para ellos, ya que presentan información errónea
al profesional. Les digo que el estar condicionados por cierto
tipo de respuestas que deben dar sólo los llevará a estar más
tensos y menos conectados con lo que sucede en la evaluación, y
que la mejor manera de enfrentar estas evaluaciones es
equivalente a ir a tomarse una radiografía, es decir, sólo hay
que ir y dejar que el profesional haga su trabajo. En donde sí
se tiene que preparar es en lograr hacer una buena
"venta" de sí mismo durante la entrevista, en
término de sus motivaciones, aspiraciones, intereses,
expectativas, experiencia relevante, conocimientos relacionados
con el cargo en concurso, en definitiva en aquellas competencias
que lo hacen ser un buen postulante.
La ideas erróneas provenientes de jefes de
personal y cargos relacionados, son un poco más fáciles de
corregir al transparentar y clarificar expectativas mutuas
acerca del servicio de evaluación de personal, brindando de
paso una orientación acerca de qué tipo de resultados se
pueden obtener con la evaluación y cuáles no.
Finalmente, los procesos de evaluación de
personal basados en test psicológicos inapropiados, mal
conducidos, en procedimientos mal diseñados, realizados bajo
condiciones inapropiadas, o utilizando preguntas que violan la
privacidad del postulante o que incurren en una abierta
discriminación (positiva o negativa), son bastante más
difíciles de controlar y corregir, a menos que se cuente con la
colaboración de las personas afectadas que estén dispuestas a
dar a conocer su testimonio, y denunciarlos en las instancias
pertinentes, como organismos gremiales correspondientes.
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